Pocos destinos en el mundo pueden presumir de una biodiversidad tan abrumadora, una historia tan compartida y un magnetismo tropical tan puro como el archipiélago filipino. Para los viajeros que planifican viajes a Filipinas desde España, el desembarco en este paradisíaco conjunto de más de 7.000 islas despierta de inmediato una profunda sensación de familiaridad cultural. Este vínculo se debe a que el territorio formó parte de la Corona española durante más de tres siglos, una herencia que todavía se aprecia en muchas costumbres, celebraciones y en parte del idioma.
Viajar a Filipinas es descubrir un archipiélago donde cada isla ofrece una experiencia diferente. Desde las espectaculares formaciones kársticas de Palawan hasta las playas de arena blanca de Boracay, pasando por los arrozales en terrazas del norte de Luzón o los paisajes volcánicos de Camiguín, el país combina naturaleza, aventura y relax como pocos destinos del mundo. Sus miles de islas permiten diseñar itinerarios muy variados, alternando navegación, senderismo, cultura y estancias junto al mar.
El océano es el gran protagonista del viaje. Filipinas forma parte del Triángulo de Coral, la región con mayor biodiversidad marina del planeta, lo que la convierte en un destino excepcional para practicar buceo y snorkel. Lugares como El Nido, Coron, Apo Reef o Moalboal ofrecen arrecifes de coral, tortugas marinas, bancos de peces tropicales y pecios históricos, mientras que en determinadas zonas es posible observar tiburones ballena o recorrer espectaculares lagunas de aguas turquesas.
Pero Filipinas es mucho más que un destino de playa. En el interior aguardan algunos de los paisajes más sorprendentes del sudeste asiático, como las terrazas de arroz de Banaue y Batad, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las Colinas de Chocolate de Bohol o las selvas tropicales donde habita el tarsero filipino, uno de los primates más pequeños del mundo. La combinación de volcanes, cascadas, cuevas y bosques convierte al país en un magnífico destino para quienes buscan naturaleza en estado puro.
Su riqueza cultural también aporta personalidad al viaje. Manila conserva el legado colonial del barrio histórico de Intramuros, mientras que ciudades como Cebú o Vigan reflejan la influencia española en la arquitectura, la gastronomía y las tradiciones locales. Esta herencia, unida al amplio uso del inglés, facilita enormemente la experiencia del viajero y hace que recorrer el país resulte especialmente cómodo.
A todo ello se suma la hospitalidad de los filipinos, considerada una de las señas de identidad del país. Su carácter cercano y acogedor, unido a la enorme diversidad de paisajes y a la posibilidad de combinar islas muy diferentes en un mismo itinerario, convierten a Filipinas en uno de los grandes destinos de Asia para quienes buscan un viaje a medida, alejado de las rutas más convencionales y con un equilibrio perfecto entre naturaleza, cultura y descanso.
13 días |
Desde 1.810
14 días |
Desde 1.765
15 días |
Desde 2.960
12 días |
Desde 3.015
13 días |
Desde 2.195
13 días |
Desde 3.039
14 días |
Desde 3.175
11 días |
Desde 2.777
14 días |
Desde 3.610
Este viaje a Filipinas de 14 días es un recorrido por Manila, Palawan y Bohol que permite descubrir paisajes, cultura local y fondos marinos en diferentes regiones del archipiélago.
El viaje comienza en Manila antes de volar hasta Puerto Princesa, en la isla de Palawan. Allí conocerás el Palawan Heritage Center, la Plaza Cuartel, la Catedral de la Inmaculada Concepción y su paseo marítimo. Desde Puerto Princesa realizarás además una excursión al río subterráneo de Puerto Princesa, recorriendo en barca parte de este singular sistema de cuevas situado en un entorno natural protegido.
La ruta continúa hacia El Nido, uno de los grandes destinos naturales de Filipinas. A bordo de una bangka, la embarcación tradicional filipina, recorrerás la bahía de Bacuit y lugares como Big Lagoon, Seven Commandos Beach, la isla de Shimizu, Secret Lagoon o Papaya Beach. Durante la jornada podrás disfrutar de sus playas, practicar snorkel y recorrer en kayak algunos de sus paisajes de roca caliza y aguas transparentes. Dispondrás también de días libres para descansar o seguir explorando las islas y playas de los alrededores.
La segunda parte del viaje te llevará hasta Bohol. Allí conocerás las famosas Colinas de Chocolate (Chocolate Hills), observarás los tarseros de la isla, visitarás las cascadas de Pangas, cruzarás los puentes de bambú de Sevilla y atravesarás el bosque artificial de Bilar (Bilar Man Made Forest). La jornada incluye también un almuerzo junto al río Loboc y la posibilidad de contemplar sus paisajes desde las alturas en el Bohol Eco Adventure Park.
El circuito se completa con tiempo libre en Bohol antes de regresar a Manila. Un viaje muy completo para descubrir diferentes caras de Filipinas, combinando el patrimonio y la vida urbana con los paisajes de Palawan, las lagunas y playas de El Nido y la naturaleza del interior de Bohol.
Este viaje a Filipinas de 14 días es un recorrido por Manila, Palawan y Bohol que permite descubrir paisajes, cultura local y fondos marinos en diferentes regiones del archipiélago.
El viaje comienza en Manila antes de volar hasta Puerto Princesa, en la isla de Palawan. Allí conocerás el Palawan Heritage Center, la Plaza Cuartel, la Catedral de la Inmaculada Concepción y su paseo marítimo. Desde Puerto Princesa realizarás además una excursión al río subterráneo de Puerto Princesa, recorriendo en barca parte de este singular sistema de cuevas situado en un entorno natural protegido.
La ruta continúa hacia El Nido, uno de los grandes destinos naturales de Filipinas. A bordo de una bangka, la embarcación tradicional filipina, recorrerás la bahía de Bacuit y lugares como Big Lagoon, Seven Commandos Beach, la isla de Shimizu, Secret Lagoon o Papaya Beach. Durante la jornada podrás disfrutar de sus playas, practicar snorkel y recorrer en kayak algunos de sus paisajes de roca caliza y aguas transparentes. Dispondrás también de días libres para descansar o seguir explorando las islas y playas de los alrededores.
La segunda parte del viaje te llevará hasta Bohol. Allí conocerás las famosas Colinas de Chocolate (Chocolate Hills), observarás los tarseros de la isla, visitarás las cascadas de Pangas, cruzarás los puentes de bambú de Sevilla y atravesarás el bosque artificial de Bilar (Bilar Man Made Forest). La jornada incluye también un almuerzo junto al río Loboc y la posibilidad de contemplar sus paisajes desde las alturas en el Bohol Eco Adventure Park.
El circuito se completa con tiempo libre en Bohol antes de regresar a Manila. Un viaje muy completo para descubrir diferentes caras de Filipinas, combinando el patrimonio y la vida urbana con los paisajes de Palawan, las lagunas y playas de El Nido y la naturaleza del interior de Bohol.
La capital de Filipinas es mucho más que un lugar de paso. Manila ofrece un interesante contraste entre la herencia colonial española y el dinamismo de una gran metrópoli asiática. El corazón histórico de la ciudad se encuentra en Intramuros, la antigua ciudad amurallada fundada en el siglo XVI, donde es posible recorrer calles empedradas, iglesias centenarias y edificios coloniales. Entre sus principales monumentos destaca el Fuerte Santiago, una fortaleza clave durante la época española y uno de los lugares más representativos de la historia del país. Más allá de su casco histórico, Manila sorprende por sus modernos distritos financieros, centros comerciales y una animada oferta cultural y gastronómica.
Palawan está considerada una de las islas más espectaculares del mundo gracias a sus paisajes de piedra caliza, sus aguas cristalinas y su extraordinaria biodiversidad. En el municipio de El Nido, uno de los destinos más emblemáticos del archipiélago, esperan impresionantes lagunas ocultas, playas de arena blanca e islotes que pueden recorrerse en las populares excursiones en bangka. Más al norte, Coron es famoso por sus lagos de aguas transparentes, sus arrecifes coralinos y algunos de los mejores puntos de buceo del mundo, donde descansan pecios de la Segunda Guerra Mundial. La capital provincial, Puerto Princesa, es la puerta de entrada al Parque Nacional del Río Subterráneo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y reconocido por albergar uno de los ríos subterráneos navegables más largos del planeta.
Boracay es uno de los destinos de playa más conocidos de Filipinas y un auténtico paraíso para quienes buscan aguas turquesas y arena blanca. Su famosa White Beach, con más de cuatro kilómetros de longitud, figura habitualmente entre las mejores playas del mundo gracias a su arena fina, sus espectaculares puestas de sol y la amplia oferta de restaurantes, hoteles y actividades acuáticas. Además del descanso, la isla ofrece excelentes condiciones para practicar paddle surf, snorkel, submarinismo o kitesurf, especialmente en Bulabog Beach.
La isla de Bohol reúne algunos de los paisajes más singulares de Filipinas. Su principal atractivo son las Chocolate Hills, más de un millar de colinas cónicas que adquieren un característico color marrón durante la estación seca. La isla también es uno de los mejores lugares para observar al tarsero filipino, uno de los primates más pequeños del mundo y símbolo de la fauna del país. Muy cerca, la isla de Panglao completa la visita con playas de arena blanca, arrecifes de coral y excelentes zonas para practicar buceo y snorkel.
Cebú combina patrimonio histórico, naturaleza y algunas de las actividades de aventura más populares de Filipinas. En la ciudad de Cebú se encuentra la histórica Cruz de Magallanes, uno de los principales símbolos de la llegada del cristianismo al archipiélago. En el interior de la isla destacan las cascadas de Kawasan, famosas por sus aguas de color turquesa y por las rutas de barranquismo, mientras que la localidad costera de Moalboal atrae a viajeros de todo el mundo por sus espectaculares fondos marinos y el impresionante fenómeno de los bancos de sardinas.
La isla de Luzón alberga algunos de los grandes tesoros culturales y paisajísticos del país. Las impresionantes terrazas de arroz de Banaue y Batad, construidas hace más de dos mil años por el pueblo ifugao, constituyen una de las grandes obras de ingeniería agrícola del mundo y forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La ruta puede completarse con la ciudad colonial de Vigan, una de las mejor conservadas del periodo español en Asia, y con Sagada, conocida por sus montañas, cuevas y los célebres ataúdes colgantes que reflejan las antiguas tradiciones funerarias de la región.
Más allá de los destinos más conocidos, Filipinas esconde numerosas islas que conservan un ambiente tranquilo y paisajes prácticamente vírgenes. Siargao se ha convertido en la capital del surf del país gracias a la famosa ola Cloud 9, aunque también ofrece lagunas, piscinas naturales y pequeñas islas de gran belleza. Camiguín sorprende por sus volcanes, cascadas y aguas termales; Siquijor mantiene intacta su atmósfera de leyendas y naturaleza; y Malapascua es uno de los pocos lugares del mundo donde es posible bucear con regularidad junto al tiburón zorro, convirtiéndose en un destino imprescindible para los amantes del submarinismo.
De isla en isla, explora viajes por Filipinas que combinan playas, navegación y algunos de sus grandes paisajes costeros.
Entre miles de islas y experiencias posibles, descubre viajes por Filipinas que pueden adaptarse a tu propia forma de viajar.
Encuentra viajes que muestran otra Filipinas, recorriendo islas menos visitadas y territorios donde naturaleza y vida local cobran protagonismo.
De noviembre a mayo. La mejor época para viajar a Filipinas es durante la estación seca. En estos meses disfrutarás de los días más soleados y un mar en calma, condiciones ideales para hacer island hopping (saltos entre islas), snorkel y buceo en destinos como El Nido, Coron y Boracay.
Para descubrir los principales atractivos de Filipinas se recomienda un viaje de entre 15 y 20 días. Este tiempo permite recorrer algunos de los destinos más emblemáticos del archipiélago, como Palawan, Cebú, Bohol o Boracay, combinando playas paradisíacas, paisajes naturales, vida marina y enclaves culturales.
Si dispones de más días, podrás explorar otras islas y regiones menos visitadas, como Siargao, Camiguín o el norte de Luzón, donde se encuentran los espectaculares arrozales de Banaue y Sagada, disfrutando de una visión mucho más completa del país.
Filipinas también puede combinarse con otros destinos de Asia gracias a sus conexiones aéreas internacionales. Los itinerarios junto a Singapur o Japón son algunas de las opciones más habituales, aunque también es posible ampliar el viaje con otros países del sudeste asiático.
Uno de los primeros pasos para un viaje a Filipinas es comprobar en el Ministerio de Exteriores de España todos los requisitos para viajar allí. Esta información puede cambiar, por lo que se recomienda que el viajero la compruebe de nuevo cuando se vaya acercando la fecha de salida. Esta información de viaje es válida exclusivamente para pasajeros de nacionalidad española. Si viajas con otra nacionalidad, te recomendamos consultar los requisitos directamente con tu embajada correspondiente.
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La diferencia horaria respecto a la España peninsular es de 6 horas más en Filipinas durante el horario de verano europeo y de 7 horas más durante el horario de invierno, ya que el país se rige permanentemente por el huso oficial GMT+8 sin aplicar cambios de hora estacionales.
La moneda oficial es el peso filipino (PHP) y el pago con tarjeta de crédito internacional está ampliamente aceptado en hoteles de nivel, resorts y restaurantes principales de urbes como Manila o Cebú, así como en los establecimientos más exclusivos de zonas turísticas como El Nido o Boracay. No obstante, te sugerimos disponer siempre de efectivo en moneda local, ya que es imprescindible para pagar en pequeños comercios, embarcaciones locales (bangkas), mercados tradicionales, transporte público y al adentrarte en islas más remotas o zonas rurales donde los cajeros automáticos pueden ser escasos o no funcionar.
El clima de Filipinas es tropical, cálido y húmedo durante todo el año, con temperaturas muy estables. La estación seca (de noviembre a mayo) es la época más aconsejable para recorrer el archipiélago. Entre noviembre y febrero las temperaturas son más frescas y agradables, mientras que de marzo a mayo se registran los meses más calurosos del año.
Te aconsejamos preparar un equipaje versátil basado en prendas muy ligeras de tejidos naturales y transpirables, como el algodón o el lino, idóneos para el calor y la humedad tropical. Debido a que el clima del destino es variable, pasando del calor en las costas al frío del aire acondicionado en traslados y hoteles, o a temperaturas notables más frescas si visitas zonas de altitud como las terrazas de arroz de Banaue, te recomendamos explícitamente vestirte «por capas». No olvides incluir un chubasquero ligero, calzado de senderismo con buen agarre, escarpines para proteger tus pies en los fondos de coral y ropa modesta que cubra hombros y rodillas para acceder a las iglesias coloniales.
La corriente eléctrica en Filipinas funciona a un voltaje de 220 voltios con una frecuencia de 60 Hz y utiliza habitualmente enchufes de tipo A, B y C (de dos clavijas planas, con toma de tierra o redondas estilo europeo). Ten en cuenta que debido a la diferencia de voltaje y frecuencia, algunos cargadores pueden funcionar más lentos y los pequeños electrodomésticos (como secadores de pelo o planchas) podrían no funcionar correctamente. Únicamente necesitarás incluir en tu equipaje un adaptador universal para conectar tus clavijas.
Los idiomas oficiales son el filipino (basado principalmente en el tagalo) y el inglés, el cual se habla con absoluta fluidez en la administración, el comercio y el sector turístico de todo el archipiélago. Curiosamente, el tagalo conserva un rico léxico derivado del español tras siglos de historia compartida. Aun así, utilizar algunas expresiones locales en tagalo despertará de inmediato la amabilidad de la población: Hola – Kamusta, Gracias – Salamat, Por favor – Pakiusap.
Filipinas es un país único en Asia al contar con una abrumadora mayoría de población católica (más del 80%), legado directo de la época colonial española, conviviendo con comunidades protestantes y una significativa minoría musulmana concentrada en el sur del archipiélago. La fe católica se vive con enorme fervor popular en sus históricas iglesias barrocas y catedrales. Al visitar estos templos, te sugerimos vestir de manera modesta, mantener una actitud silenciosa y mostrar absoluto respeto hacia las celebraciones y ritos locales.
La cocina filipina es un sabroso crisol que fusiona raíces austronesias con marcadas influencias españolas, chinas y americanas, dando lugar a sabores que combinan notas dulces, saladas y ácidas. Destaca el Adobo (carne de pollo o cerdo marinada en vinagre, salsa de soja y ajo), el Sinigang (un reconfortante caldo agrio de marisco o carne) y el Lechón (cerdo asado lentamente a las brasas con piel crujiente, especialmente afamado en Cebú). En islas como Palawan, Boracay o Siargao disfrutarás de pescados, calamares y mariscos recién capturados a la parrilla, así como del delicioso postre tradicional Halo-Halo y los afamados mangos dulces de Guimaras.
Las compras más auténticas y con valor cultural alejadas de los souvenirs industriales incluyen las delicadas piezas textiles elaboradas con fibra de piña o abacá, utilizadas tradicionalmente para confeccionar las elegantes camisas Barong Tagalog. También destacan los objetos de bisutería y decoración elaborados con perlas de los mares del sur, las artesanías de nácar (capiz), las cestas de bambú tejidas a mano en áreas rurales y el afamado ron local elaborado con caña de azúcar de Negros.
Las propinas no son obligatorias en Filipinas, aunque son una costumbre cada vez más extendida y enormemente agradecida dada la amabilidad de su gente. En la mayoría de los restaurantes de categoría se añade un 10% en concepto de servicio (service charge) a la cuenta final.
Filipinas es un destino profundamente acogedor y seguro para los viajeros, donde la calidez y la legendaria hospitalidad de su gente te harán sentir bienvenido en todo momento. Además, realizar tu viaje con el diseño riguroso, la selección de trayectos seguros y la asistencia permanente que te brindamos en nuestra agencia te garantiza una ruta fluida, plácida y de absoluto confort en cada isla.
El coste de un viaje a Filipinas desde España puede variar bastante según la temporada, la duración del itinerario, los vuelos, la categoría hotelera y el tipo de viaje elegido. En Filipinas, además, conviene tener en cuenta que la logística entre islas, la disponibilidad de vuelos internos y ferris, así como la altísima demanda de los boutique resorts mejor ubicados en enclaves como El Nido o Siargao, son factores que pueden influir de forma importante en la disponibilidad y el presupuesto final. Puedes consultar nuestros viajes a Filipinas para ver propuestas ya diseñadas, tanto por libre como organizadas, privadas o a medida. Y si no encuentras exactamente lo que buscas, podemos prepararte un presupuesto personalizado adaptado a tus fechas, estilo de viaje y presupuesto. Así podrás comparar opciones y elegir la forma de viajar que mejor encaje contigo.
Los imprescindibles para una primera toma de contacto combinan la exploración del icónico archipiélago de Bacuit en El Nido (Palawan), famoso por sus lagunas escondidas y desfiladeros de piedra caliza, los sobrecogedores paisajes de las Colinas de Chocolate (Chocolate Hills) y el avistamiento del pequeño tarsero en Bohol. Esta ruta diseñada por nuestros especialistas se complementa con la visita al legendario río subterráneo de Puerto Princesa o el ambiente surfero y relajado de Siargao.
Más allá de su litoral paradisíaco, Filipinas custodia un riquísimo patrimonio cultural y natural en su interior. Destacan las majestuosas terrazas de arroz de Banaue y Batad en la cordillera de Luzón (esculpidas a mano hace más de dos mil años y declaradas Patrimonio de la Humanidad), la ciudad colonial de Vigan con sus calles empedradas de arquitectura hispano-filipina, la rica historia colonial del barrio amurallado de Intramuros en Manila y los imponentes paisajes volcánicos que rodean el lago Taal o el monte Mayon.
Filipinas se posiciona como uno de los destinos más idílicos y románticos del planeta para una viaje de novios inolvidable. El país ofrece resorts de playa boutique e íntimos situados en calas privadas, la posibilidad de navegar en bangka privada hacia atolones desiertos al atardecer, cenar a la luz de las velas a orillas del mar y disfrutar de un trato personalizado de máxima exclusividad en entornos naturales vírgenes.
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