Tailandia es mucho más que Bangkok, templos dorados y playas de aguas turquesas. Es un destino muy completo, capaz de combinar en un mismo viaje grandes iconos, naturaleza tropical, ciudades históricas, gastronomía, islas y rincones menos conocidos donde el país se muestra con otro ritmo. Por eso, un viaje a Tailandia puede ser tan clásico o tan especial como quieras: desde una primera ruta por sus imprescindibles hasta un itinerario a medida por zonas menos habituales.
Bangkok suele ser el punto de partida ideal. La capital concentra buena parte de la energía del país: palacios, templos, canales, mercados, rascacielos, puestos de comida y barrios donde conviven la Tailandia más tradicional y la más contemporánea. Desde allí, el viaje puede continuar hacia antiguas capitales como Ayutthaya o Sukhothai, dos paradas perfectas para entender la historia del país entre ruinas, budas, estanques y templos al aire libre.
El norte ofrece una Tailandia más serena, cultural y paisajística. Chiang Mai y Chiang Rai son dos grandes puertas de entrada a esta región, pero también se pueden incluir lugares menos transitados como Lampang, con sus templos de madera y ambiente local; Mae Hong Son, rodeada de montañas y paisajes fronterizos; o Nan, una provincia tranquila donde descubrir templos, arrozales y una vida rural más pausada. Son zonas ideales para quienes quieren ir un paso más allá del circuito habitual.
La naturaleza también tiene un papel importante en cualquier viaje a Tailandia. Además de las selvas del norte, el país cuenta con parques nacionales como Khao Sok, donde lagos, montañas kársticas y alojamientos flotantes permiten vivir una experiencia muy diferente antes de terminar el viaje en la playa. Y en el sur, más allá de Phuket o Koh Samui, existen alternativas como Koh Yao Noi, Koh Lanta o algunas zonas menos masificadas de Krabi, perfectas para descansar sin perder autenticidad.
Viajar a Tailandia es también descubrir su cocina: currys aromáticos, sopas picantes, frutas tropicales, pescados, mariscos, noodles y platos preparados al momento en mercados locales. La gastronomía acompaña cada etapa del viaje, desde los puestos callejeros de Bangkok hasta los sabores del norte o los productos frescos de las zonas costeras.
En Destinos Asiáticos diseñamos viajes a Tailandia organizados y a medida, combinando los lugares imprescindibles con propuestas menos habituales para crear una ruta equilibrada, cómoda y con personalidad. Ya sea tu primer viaje al país o quieras descubrir una Tailandia más especial, preparamos itinerarios pensados para disfrutar de su cultura, naturaleza, gastronomía y playas con el ritmo adecuado.
18 días |
Desde 2.755
15 días |
Desde 2.755
13 días |
Desde 1.740
13 días |
Desde 2.410
14 días |
Desde 7.315
12 días |
Desde 1.700
10 días |
Desde 1.125
9 días |
Desde 1.145
12 días |
Desde 1.095
12 días |
Desde 2.220
Con el recorrido Lo mejor de Tailandia se descubren en 11 días las experiencias, enclaves y sensaciones más destacadas que ofrece el país de las sonrisas.
Bangkok es el primer paso. En el itinerario aparecen paradas claves como el Gran Palacio Real, el Templo del Buda Esmeralda, el Wat Pho y el Wat Traimit. Son dos días cargados de emociones en la capital tailandesa.
Kanchanaburi es la segunda parada para conocer el histórico Puente sobre el río Kwai y recorrer parte del legendario Ferrocarril de la Muerte.
El itinerario sigue por las antiguas capitales de Ayutthaya y Sukhothai, ambas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, antes de adentrarte en el norte del país. Entre medias, también hay tiempo para visitar Lopburi, donde se ubica el singular Templo de los Monos – Prang Sam Yod, del siglo XIII, testigo de la influencia jemer en la región.
En Chiang Rai el viaje descubre las tradiciones de las tribus locales, conocerás a las famosas mujeres jirafa y navegarás por el río Mekong.
En Chiang Mai los atractivos turísticos se centran en el espectacular Templo Blanco, el sagrado Wat Doi Suthep y un santuario ético de elefantes.
Con el recorrido Lo mejor de Tailandia se descubren en 11 días las experiencias, enclaves y sensaciones más destacadas que ofrece el país de las sonrisas.
Bangkok es el primer paso. En el itinerario aparecen paradas claves como el Gran Palacio Real, el Templo del Buda Esmeralda, el Wat Pho y el Wat Traimit. Son dos días cargados de emociones en la capital tailandesa.
Kanchanaburi es la segunda parada para conocer el histórico Puente sobre el río Kwai y recorrer parte del legendario Ferrocarril de la Muerte.
El itinerario sigue por las antiguas capitales de Ayutthaya y Sukhothai, ambas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, antes de adentrarte en el norte del país. Entre medias, también hay tiempo para visitar Lopburi, donde se ubica el singular Templo de los Monos – Prang Sam Yod, del siglo XIII, testigo de la influencia jemer en la región.
En Chiang Rai el viaje descubre las tradiciones de las tribus locales, conocerás a las famosas mujeres jirafa y navegarás por el río Mekong.
En Chiang Mai los atractivos turísticos se centran en el espectacular Templo Blanco, el sagrado Wat Doi Suthep y un santuario ético de elefantes.
El centro de Tailandia reúne algunos de los mayores tesoros históricos y culturales del país. Bangkok, la vibrante capital, combina templos emblemáticos como el Wat Pho y el Gran Palacio con modernos rascacielos, mercados tradicionales y una animada vida urbana. A poca distancia se encuentran Ayutthaya y Sukhothai, dos antiguas capitales del Reino de Siam declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde es posible recorrer impresionantes complejos arqueológicos y descubrir los orígenes de la cultura tailandesa.
El norte del país destaca por sus montañas, templos y una fuerte identidad cultural. Chiang Mai enamora por su casco histórico, sus mercados nocturnos y la cercanía a algunos de los templos más importantes de Tailandia. Chiang Rai sorprende con el famoso Templo Blanco y el Templo Azul, mientras que el Triángulo de Oro permite conocer el punto donde confluyen Tailandia, Laos y Myanmar. La región también alberga santuarios éticos de elefantes comprometidos con la conservación y el bienestar animal.
El sur concentra algunas de las playas e islas más espectaculares del sudeste asiático. En el mar de Andamán destacan Phuket, Krabi, las islas Phi Phi, Khao Lak y las islas Similan, famosas por sus paisajes de piedra caliza, playas de arena blanca y excelentes fondos marinos. En el golfo de Tailandia sobresalen Koh Samui, Khanom y la costa del golfo occidental, donde destinos como Hua Hin ofrecen un ambiente más tranquilo, perfecto para combinar descanso, naturaleza y gastronomía.
Tailandia posee una extraordinaria riqueza natural protegida por numerosos parques nacionales. Uno de los más destacados es el Parque Nacional de Khao Sok, considerado una de las selvas tropicales más antiguas del mundo. Sus espectaculares paisajes kársticos, lagos, cuevas y bosques albergan una gran biodiversidad y ofrecen la posibilidad de realizar rutas de senderismo, navegar entre formaciones rocosas y alojarse en cabañas flotantes rodeadas de naturaleza.
La gastronomía tailandesa es uno de los grandes atractivos del país. Recorrer los mercados callejeros y los tradicionales mercados flotantes permite descubrir una cocina rica en sabores, aromas y contrastes. Platos como el pad thai, el tom yum, el massaman curry o el arroz con mango forman parte de una tradición culinaria reconocida internacionalmente, donde la comida se convierte en una experiencia imprescindible durante cualquier viaje por Tailandia.
Terminad vuestro viaje por Tailandia junto al mar, escogiendo la isla o costa que mejor encaje con vuestras fechas.
Compartid vuestra luna de miel en Tailandia combinando cultura, naturaleza y momentos especiales en pareja con unos días de descanso.
Descubrid Tailandia con una salida regular, compartiendo con otros viajeros un recorrido organizado entre cultura, naturaleza y gastronomía.
12 días |
Desde 1.095
13 días |
Desde 1.745
16 días |
Desde 2.953
15 días |
Desde 1.380
8 días |
Desde 990
11 días |
Desde 1.135
10 días |
Desde 880
11 días |
Desde 3.295
8 días |
Desde 2.375
11 días |
Desde 2.895
De noviembre a febrero. La mejor época para viajar a Tailandia es durante la temporada seca que se produce en estos meses. El clima es más fresco, seco y cómodo para explorar la lista interminable de templos y de playas que alberga Tailandia en su territorio. Sin embargo, la elección perfecta depende de las costas que visites, ya que tienen climas distintos. Mirando el calendario también se puede organizar un gran viaje que combine Tailandia con otros destinos como Japón o Vietnam.
Para conocer los principales atractivos de Tailandia se recomienda un viaje de entre 10 y 15 días. Este tiempo permite combinar Bangkok con las antiguas capitales de Ayutthaya y Sukhothai, descubrir el norte del país a través de Chiang Mai y Chiang Rai y finalizar el recorrido en alguna de las playas e islas del sur. Si dispones de más tiempo, podrás explorar con mayor tranquilidad diferentes zonas costeras, adentrarte en parques nacionales como Khao Sok o incluir destinos menos concurridos como Hua Hin o Khanom, disfrutando de una visión mucho más completa del país. Para quienes desean realizar un gran viaje por el sudeste asiático, Tailandia también puede combinarse fácilmente con países vecinos como Malasia o Singapur, gracias a las buenas conexiones entre estos destinos. También puedes vivir una experiencia única con un viaje por espectaculares capitales del sudeste asiático en 12 días visitando Malasia, Singapur y Tailandia.
Antes de viajar a Tailandia se recomienda revisar todos los requisitos e información de servicio relacionada con el destino. Como suele ser una información que puede cambiar de repente, lo ideal es estar pendiente de lo que se indica en este enlace del Ministerio de Exteriores. Esta información de viaje es válida exclusivamente para pasajeros de nacionalidad española. Si viajas con otra nacionalidad, te recomendamos consultar los requisitos directamente con tu embajada correspondiente.
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El coste de un viaje a Tailandia desde España puede variar bastante según la temporada, la duración del itinerario, los vuelos, la categoría hotelera y el tipo de viaje elegido. En Tailandia hay que tener en cuenta que se trata de uno de los destinos asiáticos con mejor relación calidad-precio, ya que permite disfrutar de excelentes alojamientos, una gastronomía de gran nivel y numerosas actividades con un presupuesto amable.
Puedes consultar nuestros viajes a Tailandia para ver propuestas ya diseñadas, tanto por libre como organizadas, privadas o a medida. Y si no encuentras exactamente lo que buscas, podemos prepararte un presupuesto personalizado adaptado a tus fechas, estilo de viaje y presupuesto. Así podrás comparar opciones y elegir la forma de viajar que mejor encaje contigo.
Lo más aconsejable es llevar ropa ligera, transpirable y de tejidos frescos como algodón o lino. También conviene incluir un impermeable o chubasquero si viajáis durante la temporada de lluvias, calzado cómodo para las visitas y sandalias para las zonas de playa. Para acceder a templos budistas es importante vestir de forma respetuosa, cubriendo hombros y rodillas. No deben faltar protección solar, gafas de sol, gorra, repelente de insectos y un pequeño botiquín de viaje.
La corriente eléctrica es de 220 voltios y 50 Hz. En Tailandia son habituales los enchufes de tipo A, B, C, F y O, aunque en muchos hoteles las tomas son compatibles con los enchufes europeos de tipo C. Aun así, llevar un adaptador universal siempre es una buena idea, especialmente si vais a recorrer varias zonas del país o combinar Tailandia con otros destinos asiáticos.
El idioma oficial es el tailandés. En las principales zonas turísticas muchas personas hablan inglés, especialmente en hoteles, restaurantes y agencias de viajes, aunque fuera de estos lugares el conocimiento del idioma puede ser más limitado. Aprender algunas expresiones sencillas siempre es un gesto muy apreciado. Por ejemplo: «Sawasdee» (hola), «Khob khun» (gracias), «Chai» (sí), «Mai» (no) y «Tao rai?» (¿cuánto cuesta?).
La propina no es obligatoria, pero sí cada vez más habitual en las zonas turísticas. En restaurantes suele dejarse entre un 5 % y un 10 % si el servicio no está incluido en la cuenta. También es frecuente dar pequeñas propinas a guías, conductores, porteadores o personal de hoteles cuando el servicio ha sido satisfactorio. Siempre será un gesto bien recibido.
Sí. Tailandia es uno de los destinos más seguros del Sudeste Asiático y recibe millones de visitantes internacionales cada año. Como en cualquier viaje, conviene adoptar las precauciones habituales: vigilar las pertenencias en zonas muy concurridas, utilizar transportes oficiales y evitar estafas relacionadas con excursiones o alquileres. Siguiendo estas recomendaciones, el viaje suele desarrollarse con total normalidad.
La cobertura móvil es excelente en la mayor parte del país, especialmente en Bangkok, Chiang Mai, Phuket, Krabi, Koh Samui y el resto de las principales zonas turísticas. La mayoría de hoteles, cafeterías, restaurantes y aeropuertos ofrecen conexión Wi-Fi gratuita. Además, es muy fácil adquirir una tarjeta SIM local o una eSIM con datos ilimitados o de gran capacidad, una opción muy recomendable para utilizar mapas, traductores y aplicaciones de transporte durante el viaje.
Tailandia se encuentra en el huso horario UTC+7 y no cambia la hora a lo largo del año. La diferencia con España varía según la época: durante el horario de invierno (de finales de octubre a finales de marzo) la diferencia es de 6 horas más, mientras que en verano (de finales de marzo a finales de octubre) es de cinco horas más.
La moneda oficial es el baht tailandés (THB). En las principales ciudades y zonas turísticas es habitual pagar con tarjetas de crédito y débito en hoteles, restaurantes, centros comerciales y grandes establecimientos. Sin embargo, en mercados tradicionales, pequeños comercios, puestos de comida callejera o islas menos desarrolladas es recomendable llevar efectivo. Encontrar cajeros automáticos resulta sencillo en prácticamente todo el país, aunque suelen aplicar una comisión por retirada.
Tailandia disfruta de un clima tropical con temperaturas cálidas durante todo el año. Se distinguen tres estaciones principales: la estación fresca y seca (aproximadamente de noviembre a febrero), considerada la mejor época para viajar; la estación calurosa (de marzo a mayo), con temperaturas que pueden superar los 35 °C; y la temporada de lluvias o monzones (de mayo a octubre), caracterizada por precipitaciones intensas, aunque normalmente de corta duración. Debido a las diferencias climáticas entre el golfo de Tailandia y el mar de Andamán, siempre es recomendable consultar la mejor época según la zona que vayáis a visitar.
La religión mayoritaria es el budismo theravada, practicado por la inmensa mayoría de la población. Los templos son lugares de gran importancia espiritual y deben visitarse con respeto. Es recomendable vestir con los hombros y las rodillas cubiertos, quitarse los zapatos antes de entrar en los edificios religiosos, hablar en voz baja y evitar señalar con los pies las imágenes de Buda. También conviene pedir permiso antes de fotografiar a monjes o personas que estén realizando ceremonias religiosas.
La cocina tailandesa es una de las más reconocidas del mundo por el equilibrio entre sabores dulces, salados, picantes y ácidos. Entre sus platos más populares destacan el pad thai, el tom yum (sopa picante con gambas), el curry verde, el massaman curry, el som tam (ensalada de papaya verde), el arroz frito y el mango sticky rice como postre. Los mercados callejeros ofrecen una excelente oportunidad para descubrir la auténtica gastronomía local, siempre en puestos con buena afluencia de clientes y adecuados niveles de higiene.
Tailandia ofrece una enorme variedad de artesanía tradicional. Entre las compras más habituales destacan la seda tailandesa, cerámica de Chiang Mai y Sukhothai, tallas de madera, productos elaborados con coco, jabones naturales, especias, tés, bolsos, prendas de algodón, paraguas pintados a mano y objetos decorativos inspirados en el budismo. Los mercados nocturnos y los mercados flotantes son excelentes lugares para encontrar recuerdos originales y productos locales.
Las propinas no son obligatorias en Tailandia, pero sí se consideran un gesto de agradecimiento cuando el servicio ha sido bueno. En restaurantes de mayor categoría es habitual que ya se incluya un cargo por servicio en la factura, por lo que no es necesario dejar una cantidad adicional, aunque muchos viajeros optan por redondear el importe. En hoteles, guías y conductores también es frecuente ofrecer una pequeña propina como reconocimiento a su trabajo. En cualquier caso, más que una obligación, se trata de una muestra de cortesía muy apreciada por los profesionales del sector turístico.
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