Viajar a Mongolia es adentrarse en uno de los destinos más auténticos y sorprendentes de Asia donde los horizontes infinitos se entrelazan con una cultura de hospitalidad ancestral. Lejos de reducirse únicamente a la estepa y al desierto, este territorio atesora montañas, lagos sagrados de aguas cristalinas, bosques de taiga, parques nacionales y una milenaria herencia vinculada al legendario Imperio Mongol. Al ser el país con menor densidad de población del mundo, sus vastos paisajes vírgenes preservan intacto un estilo de vida nómada que late con la misma fuerza que hace siglos.
Viajar a Mongolia es ponerse en la piel de lo que son los mongoles: nómadas por naturaleza. Más del 30 % de la población es nómada y mantiene la costumbre de trasladar sus campamentos con el ritmo de las estaciones y las necesidades del ganado. Por lo general cambian su residencia unas cuatro veces al año. Su refugio icónico es el ger (o yurta), la tradicional vivienda circular de estructura de madera y capas de fieltro transpirable, concebida ancestralmente para ofrecer calidez, resistencia y armonía con el entorno.
A lo largo de tu recorrido, te deslumbrará una naturaleza inmensa y sobrecogedora. Los viajes a Mongolia ofrecen una variedad de paisajes abrumadores, desde las aguas cristalinas del lago Khövsgöl, la «Perla Azul de Mongolia», enmarcado por frondosos bosques de taiga en el norte, hasta el histórico Valle de Orkhon, en el centro del país, donde las praderas infinitas se salpican de cascadas, vestigios arqueológicos y santuarios ancestrales declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Otro de los atractivos es Karakorum, la antigua capital del Imperio Mongol fundada por Gengis Kan, que aún custodia los recintos sagrados del monasterio de Erdene Zuu. Rumbo al oeste, las cumbres alpinas de los imponentes montes Altái, se alzan como un paraíso para los amantes de la alta montaña, mientras que en el Parque Nacional de Khustain Nuruu podrás contemplar en absoluta libertad al majestuoso caballo de Przewalski, la única especie de caballo verdaderamente salvaje que aún existe en el mundo.
Si tu viaje a Mongolia coincide con el mes de julio podrás asistir al festival Naadam, la celebración cultural más importante del país. Durante estas jornadas, las ciudades y la estepa se visten de fiesta para presenciar las tres disciplinas ancestrales: la lucha tradicional, el tiro con arco y las épicas carreras de caballos a campo abierto. Aunque las ceremonias oficiales se desarrollan en Ulán Bator, te sugerimos vivir las celebraciones en pequeños poblados rurales, donde la atmósfera resulta profundamente íntima y auténtica.
Hablando de experiencias que no pueden faltar en un viaje a Mongolia, podrás completarlo participando en vivencias inolvidables: desde pernoctar en un ger tradicional bajo cielos estrellados sin contaminación lumínica y recorrer la estepa a caballo, hasta presenciar el milenario arte de la cetrería con águilas reales en el extremo occidental o avistar la fauna autóctona en libertad.
Todo el territorio respira la mística del gran imperio fundado por Genghis Khan. En un viaje a Mongolia te acompañaremos a descubrir santuarios venerados como el Monasterio de Gandantegchinlin en Ulán Bator y a explorar los valles sagrados del Parque Nacional de Gorkhi-Terelj.
Asimismo, Mongolia alberga una fauna extraordinaria y singular. Sus montañas son el refugio del elusivo leopardo de las nieves, albergando un tercio de la población mundial de este felino, mientras que en las dunas del desierto del Gobi te cruzarás con el imponente camello bactriano de dos jorobas, símbolo de adaptación a los entornos más extremos.
Exótica y fuera de lo común, Mongolia es uno de esos destinos únicos que todo gran viajero debería descubrir al menos una vez en la vida.
10 días |
Desde 2.365
15 días |
Desde 6.200
14 días |
Desde 5.770
Bajo la propuesta ‘Mongolia: Explorar la Tierra Misteriosa’ nuestros especialistas han diseñado una expedición inmersiva 100%. En este circuito de 14 días hay senderismo por increíbles paisajes, paseos en el auténtico caballo mongol y convivencia con familias nómadas, además de ver lugares únicos.
Ulán Bator es donde arranca el recorrido. Se visitan enclaves como la plaza Sukhbaatar, el Palacio de Bogd Khan, la colina Zaisan y el monasterio de Gandan. Desde allí se realiza una excursión a la imponente estatua de Gengis Kan y al Parque Nacional de Terelj, con la Roca de la Tortuga y un encuentro con una familia nómada para conocer sus tradiciones y montar a caballo.
La ruta continúa hacia Bayangobi, donde se descubren las dunas de Elsen Tasarkhai y el monasterio de Ovgon, antes de llegar a Kharkhorin, antigua capital del Imperio Mongol, para visitar el monasterio de Erdene Zuu y su museo. En Tsenkher aguardan las famosas aguas termales y el monasterio de Zayan Gegeen.
El viaje sigue por el espectacular Valle de Orkhon, con su cascada y el monasterio de Tuvkhun, para continuar hacia Saikhanii Tugul y las ruinas del monasterio de Ongi. En el desierto del Gobi se recorren los Acantilados Llameantes de Bayanzag, las impresionantes dunas cantarinas de Khongor, donde se realiza un paseo en camello, y el Valle de los Buitres.
Para culminar la expedición, te adentrarás en los cañones esculpidos de Tsagaan Suvarga y en las crestas de granito de Baga Gazriin Chuluu. Tsagaan Suvarga, también conocido como la Estupa Blanca, es una de las formaciones geológicas más impresionantes del desierto del Gobi y uno de los sitios más fotografiados de Mongolia. Por su parte, Baga Gazriin Chuluu es un singular macizo de granito situado en la estepa de la provincia de Dundgovi. Además de su gran valor paisajístico, es un lugar muy apreciado por quienes buscan disfrutar de caminatas entre rocas esculpidas por el viento y contemplar espectaculares puestas de sol.
Bajo la propuesta ‘Mongolia: Explorar la Tierra Misteriosa’ nuestros especialistas han diseñado una expedición inmersiva 100%. En este circuito de 14 días hay senderismo por increíbles paisajes, paseos en el auténtico caballo mongol y convivencia con familias nómadas, además de ver lugares únicos.
Ulán Bator es donde arranca el recorrido. Se visitan enclaves como la plaza Sukhbaatar, el Palacio de Bogd Khan, la colina Zaisan y el monasterio de Gandan. Desde allí se realiza una excursión a la imponente estatua de Gengis Kan y al Parque Nacional de Terelj, con la Roca de la Tortuga y un encuentro con una familia nómada para conocer sus tradiciones y montar a caballo.
La ruta continúa hacia Bayangobi, donde se descubren las dunas de Elsen Tasarkhai y el monasterio de Ovgon, antes de llegar a Kharkhorin, antigua capital del Imperio Mongol, para visitar el monasterio de Erdene Zuu y su museo. En Tsenkher aguardan las famosas aguas termales y el monasterio de Zayan Gegeen.
El viaje sigue por el espectacular Valle de Orkhon, con su cascada y el monasterio de Tuvkhun, para continuar hacia Saikhanii Tugul y las ruinas del monasterio de Ongi. En el desierto del Gobi se recorren los Acantilados Llameantes de Bayanzag, las impresionantes dunas cantarinas de Khongor, donde se realiza un paseo en camello, y el Valle de los Buitres.
Para culminar la expedición, te adentrarás en los cañones esculpidos de Tsagaan Suvarga y en las crestas de granito de Baga Gazriin Chuluu. Tsagaan Suvarga, también conocido como la Estupa Blanca, es una de las formaciones geológicas más impresionantes del desierto del Gobi y uno de los sitios más fotografiados de Mongolia. Por su parte, Baga Gazriin Chuluu es un singular macizo de granito situado en la estepa de la provincia de Dundgovi. Además de su gran valor paisajístico, es un lugar muy apreciado por quienes buscan disfrutar de caminatas entre rocas esculpidas por el viento y contemplar espectaculares puestas de sol.
Esta región concentra la esencia monumental, espiritual e histórica del país. Tomando como punto de partida la capital, Ulán Bator, la ruta se adentra hacia el Parque Nacional de Gorkhi-Terelj, y la imponente estatua ecuestre de Gengis Kan. Hacia el oeste, el fértil Valle de Orkhon (declarado Patrimonio de la Humanidad), custodia las ruinas de la antigua capital Karakórum, y el legendario monasterio de Erdene Zuu. La travesía por el centro se completa explorando el volcán Khorgo, el poético lago Terkhiin Tsagaan y el Parque Nacional de Khustain Nuruu, donde habitan en libertad los caballos salvajes de Przewalski.
Considerada la región más icónica y sobrecogedora de Mongolia, el Gobi deslumbra por la diversidad de sus paisajes extremos. Lejos de ser un vacío de arena, este territorio alterna las vertiginosas dunas cantoras de Khongoryn Els, con los acantilados rojizos de Bayanzag, famosos por sus yacimientos de fósiles de dinosaurio, y el espectacular Valle de Yol, que crea una sucesión de cañones y formaciones rocosas únicas en el planeta.
Dominado por bosques, montañas y lagos, el norte es la zona más verde de Mongolia. Su principal atractivo es el lago Khövsgöl, conocido como la «Perla Azul de Mongolia», cuyas aguas cristalinas albergan un ecosistema virgen ideal para navegar, realizar caminatas y conectar con las tradiciones de las comunidades de criadores de renos en la taiga.
En el remoto extremo occidental se alzan los imponentes Montes Altái, el territorio más abrupto y virgen del país. Hogar del Parque Nacional Altái Tavan Bogd, esta región abraza glaciares, lagos alpinos y las cumbres más elevadas de Mongolia. También es el hogar de los nómadas kazajos, célebres por mantener viva la tradición de la cetrería a caballo que se celebra cada año en el legendario Festival del Águila.
La franja oriental de Mongolia representa la faceta más serena, remota e inalterada del país, caracterizada por sus inmensas estepas y espacios prácticamente vírgenes. Este territorio conserva una profunda vinculación con los orígenes de Genghis Khan, destacando el Parque Nacional de Onon-Balj y los humedales del lago Buir, un paraíso ecológico fundamental para la avifauna migratoria de Asia Central.
Acércate a la vida nómada de Mongolia a través de experiencias que permiten conocer de cerca sus costumbres y tradiciones.
Explora la Mongolia más desconocida a través de extensos paisajes y regiones remotas donde el propio camino forma parte del viaje.
Cread vuestro viaje por Mongolia definiendo qué regiones conocer, cuánto tiempo dedicarles y qué experiencias queréis incorporar al recorrido.
El periodo comprendido entre junio y septiembre resulta la época idónea para recorrer el país. Durante estos meses de verano, las temperaturas son amables y los días luminosos, ofreciéndote las condiciones perfectas para explorar la estepa, adentrarte en el desierto del Gobi y disfrutar de los parques nacionales en su máximo esplendor.
Para disfrutar de Mongolia con tranquilidad se recomienda un viaje de entre 10 y 15 días. Las grandes distancias entre regiones y el tiempo necesario para recorrer sus pistas hacen que un itinerario pausado permita aprovechar mucho mejor la experiencia.
Con esta duración es posible combinar Ulán Bator con algunos de los grandes paisajes del país, como el desierto del Gobi, las estepas centrales o el Parque Nacional de Terelj, además de convivir con familias nómadas y conocer de cerca su forma de vida.
Si dispones de más tiempo, podrás explorar regiones más remotas, como los montes Altái o el lago Khövsgöl, y descubrir una visión aún más completa de uno de los destinos más auténticos y menos masificados de Asia.
Uno de los consejos más importantes antes de viajar a Mongolia es comprobar toda la información relacionada con el viaje en el Ministerio de Exteriores de España. Hay que estar atento ya que estos detalles de documentación y demás requisitos pueden variar. Esta información de viaje es válida exclusivamente para pasajeros de nacionalidad española. Si viajas con otra nacionalidad, te recomendamos consultar los requisitos directamente con tu embajada correspondiente.
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El coste de un viaje a Mongolia desde España puede variar bastante según la temporada, la duración del itinerario, los vuelos, la categoría hotelera y el tipo de viaje elegido. En Mongolia, al tratarse de un destino con grandes distancias y escasas infraestructuras turísticas fuera de la capital, la mayoría de los viajeros optan por circuitos organizados que incluyen transporte, guía, alojamientos y comidas durante buena parte del recorrido.
Puedes consultar nuestros viajes a Mongolia para ver propuestas ya diseñadas, tanto por libre como organizadas, privadas o a medida. Y si no encuentras exactamente lo que buscas, podemos prepararte un presupuesto personalizado adaptado a tus fechas, estilo de viaje y presupuesto. Así podrás comparar opciones y elegir la forma de viajar que mejor encaje contigo.
La diferencia horaria entre España y Mongolia varía según la época del año. Ulán Bator se encuentra habitualmente en el huso horario UTC+8, por lo que la diferencia suele ser de 6 horas más respecto a la España peninsular durante el horario de verano (de finales de marzo a finales de octubre) y de siete horas más durante el horario de invierno (de finales de octubre a finales de marzo).
La moneda oficial es el tugrik mongol (MNT). En Ulán Bator es posible pagar con tarjeta en hoteles, restaurantes, supermercados y algunos comercios, aunque fuera de la capital el uso del efectivo sigue siendo muy habitual. No obstante, en cuanto abandones la ciudad para adentrarte en la estepa, las montañas o el desierto del Gobi, el uso del efectivo en moneda local es imprescindible. Te recomendamos disponer de suficiente dinero en metálico para tus gastos cotidianos.
Lo más recomendable es vestir por capas. Incluso en verano las noches pueden ser frías, especialmente en la estepa, las montañas o el desierto del Gobi. Conviene llevar ropa cómoda, una chaqueta cortavientos o impermeable, forro polar, pantalones resistentes para las excursiones y calzado de senderismo. También son imprescindibles gafas de sol, gorra, protector solar y una botella reutilizable para mantenerse hidratado durante las rutas.
Mongolia posee un clima continental extremo, con grandes diferencias de temperatura entre estaciones. Los inviernos son muy largos y fríos, con temperaturas que pueden descender por debajo de los -30 °C, mientras que los veranos son cortos y agradables, con máximas que suelen situarse entre 20 y 30 °C. La primavera y el otoño son estaciones breves y variables, con cambios bruscos de temperatura. La mejor época para viajar suele ser entre junio y septiembre.
La corriente eléctrica en Mongolia es de 220 voltios y 50 Hz. Se utilizan principalmente enchufes de tipo C y tipo E, los mismos que en España, por lo que normalmente no necesitaréis adaptador. No obstante, si viajáis con varios dispositivos electrónicos, puede resultar útil llevar un cargador múltiple o una batería externa, especialmente durante las estancias en campamentos de gers o zonas remotas.
El idioma oficial es el mongol, escrito principalmente con alfabeto cirílico. En hoteles y servicios turísticos de la capital es posible comunicarse en inglés, aunque fuera de las zonas más turísticas el conocimiento de idiomas extranjeros es más limitado. Aprender algunas palabras básicas siempre es bien recibido: Hola: Sain baina uu, Gracias: Bayarlalaa; Sí: Tiim, No: Ügui o adiós: Bayartai. Mostrar interés por la lengua y la cultura local suele facilitar el contacto con la población.
La religión predominante es el budismo tibetano, aunque también existen comunidades musulmanas, cristianas y personas que practican el chamanismo, una tradición muy arraigada entre algunos grupos nómadas. Al visitar monasterios o templos es recomendable vestir de forma respetuosa, hablar en voz baja, no tocar objetos religiosos sin permiso y seguir las indicaciones de los monjes o guías. Antes de hacer fotografías, conviene comprobar si están permitidas.
La cocina mongola está muy influida por la vida nómada y las duras condiciones climáticas. La carne de cordero, vacuno y cabra ocupa un lugar central, junto con los productos lácteos. Entre los platos más populares destacan los buuz (empanadillas al vapor rellenas de carne), los khuushuur (empanadillas fritas), el tsuivan (fideos salteados con carne y verduras) y el khorkhog, elaborado con carne cocinada junto a piedras calientes. En las regiones del norte también es frecuente el consumo de pescado de agua dulce, mientras que en el desierto del Gobi predominan los productos derivados del ganado. Es un país en el que casi no se cultivan vegetales y la dieta depende en gran medida de productos derivados de los animales, por lo que las opciones de dietas vegetarianas pueden tener ligeras limitaciones.
Mongolia es un excelente destino para adquirir productos elaborados artesanalmente. Destacan las prendas confeccionadas con cachemira mongola, considerada una de las mejores del mundo, así como artículos de lana de yak, botas tradicionales, cinturones de cuero, piezas de fieltro, instrumentos musicales como el morin khuur (violín de cabeza de caballo), objetos decorativos inspirados en la cultura nómada y pequeñas reproducciones de gers. También pueden encontrarse pinturas, esculturas budistas y artesanía elaborada por comunidades locales.
La propina no es obligatoria, aunque cada vez es más habitual en hoteles, restaurantes y servicios turísticos. Si el servicio ha sido satisfactorio, suele dejarse alrededor de un 5 % a un 10 % del importe de la cuenta en restaurantes. También es habitual ofrecer una pequeña gratificación a conductores y guías en los circuitos organizados, especialmente en viajes de varios días.
Sí. Mongolia es un destino seguro para los viajeros y presenta bajos índices de delincuencia. Las principales precauciones deben centrarse en las grandes ciudades, donde conviene vigilar las pertenencias en lugares concurridos, y en las zonas remotas, donde las enormes distancias hacen recomendable viajar con buena planificación. Seguir las recomendaciones de los guías y respetar las normas locales permitirá disfrutar del país con tranquilidad.
Un itinerario imprescindible para descubrir la esencia de Mongolia debe combinar el contraste urbano y cultural de la capital, Ulán Bator, visitando el Monasterio de Gandan y el Complejo Estatua de Genghis Khan, con la inmensidad de la estepa y las dunas cantoras de Khongoryn Els en el desierto del Gobi. Asimismo, nuestros especialistas recomiendan incluir en la ruta las formaciones rocosas del Valle de Yol, las ruinas de Karakórum (la antigua capital del Imperio Mongol) y la serenidad de los paisajes alpinos que rodean al idílico lago Terkhiin Tsagaan.
La festividad más emblemática del país es el legendario Festival Naadam, celebrado en julio, donde los mongoles compiten en los tres deportes ancestrales del país: lucha tradicional, tiro con arco y emocionantes carreras de caballos a través de la estepa. Igualmente fascinante es asistir en el mes de octubre al Festival del Águila Cazadora en la región occidental de Bayan-Ölgii, o compartir momentos cotidianos con familias nómadas para presenciar el ordeño del ganado y la elaboración artesanal del airag (leche de yegua fermentada).
Mongolia es un destino extraordinario para familias activas que busquen conectar a sus hijos con la naturaleza más pura, la libertad de los grandes espacios abiertos y una cultura fascinante. Los más pequeños disfrutarán enormemente montando a caballo por la estepa, buscando fósiles de dinosaurio en los acantilados flameantes de Bayan-Zag, conociendo a los camellos de dos jorobas en el desierto del Gobi y durmiendo bajo cielos estrellados en un ger, siempre con la tranquilidad que aporta nuestra logística privada y adaptada a su ritmo.
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